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lunes, 23 de marzo de 2020

GD0: Reflexiones

TIC, PANDEMIA Y LAZO SOCIAL




Burbules en su artículo “Riesgos y promesas de las TIC en la educación (...)” nos invita a reflexionar sobre el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la vida cotidiana, en general, y en el ámbito educativo, en particular.

Para comenzar este ejercicio reflexivo, voy a detenerme en el concepto de ubicuidad. El autor enumera distintas acepciones del término, complementarias entre sí, en relación a las tecnologías digitales e internet: su omnipresencia, la potencialidad para generar una especie de "inteligencia extensiva" de nuestros propias habilidades sociales y cognitivas, la capacidad de expandir los límites espaciales y temporales y las posibilidades de aprendizaje que propician a lo largo de toda la vida. 

Hoy, una década más tarde de la escritura de ese artículo, todas estas características se han incrementado. En un mundo globalizado, internet y las tecnologías digitales se encuentran inmersas en la vida cotidiana cada vez en forma más integral y abarcativa. En los smarthphones convergen funcionalidades que utilizamos y de las que dependemos en el día a día al punto de preguntarnos: ¿Cómo hacíamos para llegar a un lugar sin el GPS? ¿Cómo nos despertábamos en la mañana sin la alarma del celular? ¿Cómo interactuábamos con los otros y nos enterábamos de las novedades sin las redes sociales? ¿Cómo escuchábamos música antes de Spotify o Youtube?

Lo que sucede en las redes impacta en la vida, tornando difusos los límites entre lo virtual y lo presencial. De esta manera, las funcionalidades de los smarthphones se integran a nuestros hábitos cotidianos y los modifican, dotándolos de  potencialidades signadas por la inmediatez

Inicialmente, al leer el Capítulo de Burbules, mi idea era hablar sobre cómo las tecnologías digitales e internet impactan en todos los ámbitos de la vida. Haciendo hincapié en que el aula no puede quedar por fuera de esta influencia, relatando mi propia experiencia. No obstante, en tiempos de emergencia sanitaria, pandemia y cuarentena, me tomaré la licencia de aportar una breve reflexión al respecto. 

Hemos asistido a un sinfin de películas y libros de ciencia ficción en el que las tecnologías reemplazaban a todo vínculo humano. En estas obras literarias y/o cinematográficas futuristas, las personas se conectan en/con los dispositivos y se desconectan de la vida social tornándose el mundo en un sitio frío y deshumanizado. En la actualidad, la repentina emergencia por la expansión exponencial a nivel mundial del coronavirus, nos llevó a una insólita situación de aislamiento preventivo y obligatorio. Esta necesidad imperante de permanecer en nuestros hogares, sin embargo, lejos de enfriar los vínculos está generando una catarata de fenómenos posibilitados y mediatizados por las TIC. ¿A qué me refiero? Una explosión de personas ofreciendo en forma gratuita desde clases de yoga y fitness por Instagram, tutoriales de ukelele por Facebook, juntadas de familia y amigos por videollamadas, libros y películas liberados, hasta estrategias pedagógicas digitales para favorecer la continuidad de las trayectorias escolares. 

De esta manera, las TIC no son dañinas del entramado social por si mismas, sino que, por el contrario, tienen el potencial para expandir, ampliar, favorecer y posibilitar los vínculos, las relaciones pedagógicas, la comunicación entre las personas, allí donde la presencialidad muestra sus límitaciones.